Todo en el mundo por cambiar
Los próximos 100 años - Nuestro Movimiento, Nuestros Retos, Nuestro Futuro
“Ahora la IUSY debe centrarse en el mecanismo de debate ideológico y su visión de futuro, lo que como movimiento podemos llevar a la ‘aldea global’ en los próximos 100 años. Esto debe comenzar con el documento ideológico de este año.”
La IUSY cree que la celebración de los 100 años de nuestra existencia da la fuerza a nuestra organización para mirar hacia el futuro y asegurar que la IUSY y nuestro movimiento pueden superar los desafíos con los que nos estamos enfrentando hoy en el mundo; marcado por la creciente pobreza, las amenazas a la democracia, los cambios climáticos, las desigualdades y la injusticia social.
Nuestro movimiento necesita una agenda para un verdadero cambio en el mundo, a fin de poder enfrentarnos a los desafíos actuales con la confianza y los instrumentos necesarios para hacer realidad los ideales de justicia social, democracia, igualdad y paz. Es una visión de coherencia, solidaridad y unidad que respeta la democracia mientras está construyendo puentes y eliminando barreras al activismo político.
Podemos proseguir promoviendo nuestros principios y nuestra visión del mundo viviendo en justicia social. Pero para convertir estos principios en realidad tenemos que impregnar misma visión y confianza a la tarea de la re-construcción de nuestro movimiento.
Nuestro Movimiento – ¿el Socialismo en sus finales?
La economista Británica Susan George resume nuestra situación actual como muy sombría. Ella dice “No veo mucha esperanza para los perdedores. No veo mucha esperanza para una ética de solidaridad y de derechos humanos mientras que nuestra economía esté basada exclusivamente en los valores de la competición, los accionistas y de la maximización de ganancias en vez de las necesidades del ser humano, el cumplimiento personal y la inclusión.”
De hecho el modelo actual de globalización no es él que se ha deseado por los partidos socialistas y las fuerzas progresistas. Es muy urgente que los movimientos socialistas presenten una alternativa post-neo-liberal creíble, en un sentido en el que “la tercera vía” y los esfuerzos “anti-globalistas” no tuvieron éxito.
¿No hay Consenso Progresista? La opinión progresista sobre los asuntos de globalización varia sustancialmente entre los países, y dentro de ellos. Algunas diferencias provienen de las circunstancias nacionales (diferentes éxitos y capacidades de ganar beneficios de la globalización, diferentes niveles de desarrollo) o simplemente de ideología, el Presidente del Foro Global Progresista (GPF) Josep Borrell usa el término “capital ideológico” contribuyendo al debate.
¿No existe la Opinión Progresista? Si la batalla a la globalización representa también la batalla de las ideas, entonces las/os progresistas no pueden decir que hayan ganado muchas grandes victorias en los últimos 25 años. Es sabido por todos que el Concenso de Washington está muerto. Sin embargo sus fundamentos ideológicos, aunque desacreditados, parecen prevalecer, sea por inercia o por la búsqueda de una alternativa progresista. De hecho, la opción de “la Tercera Vía” representa simplemente la adaptación a los principios liberales de gobernanza de la globalización, y los grupos anti-globalización simplemente se están absteniendo hasta intentar llegar a presentar alternativas. En este caso existe un vacío, paralelamente a la fuerte necesidad de responder con demandas de cambio progresistas. Con toda certeza, sin una serie de ideas conjuntas -en cuanto a los medios y a los objetivos- yendo más allá del mínimo común denominador por un lado y de las propuestas detalladas de políticas por el otro, será difícil crear un concenso o comunidad progresista.
¿No existe la Maquinaria Progresista? Aún cuando es posible llegar hacia las posturas compartidas sobre las metas de las políticas progresistas (como por ejemplo sobre el desarrollo, sobre las Instituciones de Bretton Woods, en los casos de violaciones de derechos humanos), la capacidad de presentarlas de una manera coordinada en los foros internacionales relevantes para la toma de decisiones políticas sigue siendo difícil y caótica, toma mucho tiempo, y en general se requiere presionar a país por país. No podemos dormirnos en los laureles y suponer que lo dicho es el resultado de la agenda neo-liberal en la que no creemos. Nuestros propios partidos han tomado parte en los movimientos políticos que han obedecido al mercado, que han tratado la creación de riqueza no como un instrumento, sino como la meta, que no han puesto atención al aumento de pobreza de la clase trabajadora en sus países y han ignorado su papel y su aumento global.
Otro mundo es posible. Por eso existimos. Y por eso continuamos luchando. Tenemos que desafiar nuestras estructuras existentes, tenemos que buscar alternativas, y sobre todo, tenemos que poner en primer lugar nuestros principios.
Nuestros Retos – ¿Qué mundo maravilloso?
La lista de retos que ya no se pueden considerar sin referencias a los contextos globales sigue creciendo cada vez más. Hay ocho temas que pueden definir el discurso de la política internacional a medio plazo. Estos incluyen la economía global, los desarrollos demográficos y migratorios, los progresos tecnológicos, el redescubrimiento de las políticas del medioambiente y del clima, la administración y protección de recursos, el desarrollo humano, los conflictos y la seguridad, y los asuntos conectados con el gobierno y la gobernanza - introduciendo la perspectiva de género como uno de los asuntos principales. Ninguno de estos temas puede considerarse aislado de los demás, para el manejo eficaz de los retos que ellos representan hay que entender sus múltiples interrelaciones. Ninguno de estos asuntos puede considerarse aparte de los demás, están interconectados en muchos aspectos, tanto en los problemas que ocurren como en las estratégias para solucionarlos.
Un programa internacionalista que entusiasme debe plantear preguntas sobre el futuro y contribuir al debate con propuestas, perspectivas y respuestas concretas que tomen parte en la formación de la nueva sociedad. No se puede negar que la nueva constelación del capitalismo con sus fuerzas movilizantes está aumentando los problemas en vez de reducirlos. El capitalismo se puso como fin conquistar el mundo - pero lo llevará a su destrucción. Este sistema nunca será capaz de resolver los problemas verdaderos de las personas, los sigue causando y agravando:
- La explotación de los seres humanos, de países y regiones excluyéndolas del mercado mundial. Una perspectiva de liberación no se puede contemplar dentro del sistema de la comercialización, sino sólo con alternativas socialistas. Los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos, codificados en la Convención de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, son reconocidos en casi todos los países del mundo. Sin embargo, en muchas regiones se ignoran y hasta se niegan. Ahora es el momento para asegurar que se respeten. Para responsabilizar y otorgar poderes a las personas, para entender que sus derechos son inherentes y no solamente otorgados por el estado. Tanto dentro del marco de la IUSY como en nuestras organizaciones políticas tenemos que mantener el enfoque en el reconocimiento de los derechos humanos universales. Las democracias sólo funcionan cuando todos los derechos humanos son respetados y desarrollados. La atención internacional debe enfocarse en los derechos de los trabajadores. Todos los seres humanos tienen el derecho a un trabajo y una vida digna. Se tiene que prohibir el trabajo de menores y otras formas de esclavitud, se necesitan fuertes códigos de conducta para implementarlos en todas las empresas.
- La crisis ecológica a causa de la explotación de recursos continúa. Sin el crecimiento cómo su fuerza movilizante, el capitalismo no funciona. El sistema económico dominante hoy, el capitalismo occidental, ha contribuido a la desigual distribución de riquezas en el mundo. Nuestra economía y el consumo expansivo están destruyendo la base para la existencia de las generaciones futuras. En varias partes del mundo los problemas creados por los humanos ya están amenazando la base existencial, sobre todo en los países en vías del desarrollo. Al mismo tiempo somos testigos del hecho de que nuestros recursos están cada vez más controlados por compañías e individuos que por las sociedades. Todos los seres humanos tienen el mismo derecho a los recursos naturales provenientes de la tierra. Las generaciones de hoy tienen la responsabilidad de administrar estos recursos de una manera sostenible y de mantener la diversidad natural para las generaciones futuras. Uno de nuestros mayores retos es establecer la distribución justa de los recursos internamente, sin la destrucción del medio ambiente. La distribución debe cumplir con las necesidades de la gente. Los mercados mundiales ya no deben ser los dominadores, en vez de a ellos debemos de reforzar las economías regionales. La sociedad se fortalece con los mercados controlados y democráticamente accesibles, como condiciones previas para este cambio se necesita el control de la sociedad, la colaboración entre países y regiones y los mercados financieros reajustados.
- Los asuntos ecológicos y sociales no se pueden tratar restringiendo el consumo, el crecimiento o el progreso técnico. El crecimiento cualitativo y el progreso tecnológico pueden llevar al aumento de la riqueza y de la calidad de vida. El reto decisivo es de crear el desarrollo y de implementar el uso de las nuevas tecnologías de una manera diferente. Del socialismo siempre se ha dicho que está a favor de la economía controlada. Pero el capitalismo está tratando el futuro de una manera desordenada. El desarrollo de una economía responsable debe ser diseñado, desarrollado y encajado por la sociedad. No se aplicará un plan maestro – sino que sera necesario un enfoque internacionalmente coordinado. Esto sólo podrá introducirse por la mayor presión de parte del movimiento internacional laborista y de las fuerzas progresistas.
- Las tendencias demográficas representan una de las observaciones políticas más malinterpretadas. Se utilizan a veces para disminuír las contribuciones sociales en las sociedades en retroceso y a veces se marcan como el mayor problema social y ecológico en las sociedades crecientes. Las dos percepciones son falsas. La cuestión principal es la misma tanto en las sociedades en retroceso como en las crecientes: ¿Cómo está distribuída la riqueza?
- Se deben promover los estándares sociales. Estos dependen de las negociaciones de los actores de la sociedad y de su poder de negociación. El equilibrio del poder entre el trabajo y el capital siempre ha sido asimétrico. La hegemonía neoliberal y el proceso de la globalización han contribuido a la transferencia del poder y al apalancamiento hacia los ideales capitalistas. Este desarrollo empuja a las/os socialdemócratas y socialistas a reconsiderar sus percepciones del estado, de la sociedad civil, del capital y del trabajo, si quieren tener éxito en la formación del futuro. Ellas/os tienen que considerar los intereses, juzgar la plenitud del poder de sus grupos de presión y de desarrollar las estratégias con el fin de realcanzar el balance entre estas asimetrías. Los sistemas de seguridad sociales ofrecen una garantía limitada. El agresivo sistema capitalista y sus grupos de presión los están atacando constantamente. Es la tarea de las/os socialistas de quitarles el dominio total e ilimitado a los poderes del mercado.
Nuestro Futuro – Los próximos 100 Años
La Unión Internacional de Juventudes Socialistas es más que un grupo de trabajo social – Somos la próxima generación de la Socialdemocracia.
El objetivo principal de la IUSY es defender y difundir nuestros principios socialistas centrales. Creemos que el ser humano puede diseñar su propia historia. Nuestras políticas están basadas en el socialismo democrático, es decir creemos en cambios hacia una socieded mas justa, los cuales se realizarán vía reformas y principios democráticos. Nos oponemos al dominio capitalista en el mundo, donde el desarrollo económico está controlando nuestros principios centrales de justicia, solidaridad, libertad, democracia e igualdad. Sólo con el trabajo político coordinado, con las organizaciones de la sociedad civil y con la inclusión de los sindicatos podemos llevar a cabo nuestros objetivos de una sociedad justa con oportunidades iguales para todas/os. Las/os jóvenes hoy tienen la responsabilidad de reconsiderar los problemas actuales y los retos del futuro. Nuestras políticas se forman en base a un análisis crítico de las condiciones sociales en las que vivimos. Nuestro fin es crear la sociedad global del bienestar, sin olvidar las necesidades de nadie.
Nuestros valores
Libertad y justicia - Los seres humanos tienen el derecho de cumplir con sus necesidades básicas. La libertad no se define simplemente como la falta de fuerza. El derecho al trabajo digno, la educación y la seguridad social son las condiciones necesarias para alcanzar la libertad y una vida con significado. Nuestro objetivo es crear una sociedad en la que la gente pueda tener influencia en su propio futuro. Quisieremos crear una sociedad de libertad y justicia, sin tener en cuenta el género, la religión, la orientación sexual, la clase social o la etnia. La IUSY quiere diseñar la sociedad de manera que todos tengan la posibilidad de desarrollarse en un mundo libre y democrático. En dicho mundo, el ser humano tomaría la responsabilidad sobre sí mismo, sobre los otros seres humanos y sobre el medio ambiente. La comunidad simplemente no puede funcionar si los seres humanos no son libres.
Igualdad y oportunidades iguales - Reconociendo que los seres humanos nacen con accesos desiguales a los recursos, los jóvenes socialistas creemos en un sistema socialdemocrático que asegurará la redistribución de los recursos y dará a todos los seres humanos iguales oportunidades para una vida digna. Luchamos para una economía sostenible y equilibrada en la que el estado junto con el sector privado asegurarían las condiciones para tener una vida digna y valiosa. Respetamos la propiedad, pero respetando siempre las responsabilidades hacia el estado. Aún así tiene que existir la regulación del estado con el fin de asegurar el desarrollo de los recursos naturales y una distribución igual de la riqueza. Al mismo tiempo destacamos la necesidad de compartir igualmente los trabajos de producción y reproducción entre las mujeres y los hombres.
Solidaridad y democracia - Siempre y cuando los privilegiados tienen la posibilidad de ayudar a los marginados, se tiene que dar la solidaridad. Esto es la única manera de cambiar las cosas. La solidaridad y la justicia son condiciones fundamentales para una buena sociedad. La solidaridad abarca todo y no tiene fronteras. El valor de la solidaridad se aplica a todas las víctimas de la injusticia. Los socialistas tenemos que actuar sobre el principio de solidaridad a fin de construir un mundo libre y justo. Creemos en la sociedad gobernada por el pueblo mediante sistemas democráticos. Todos los seres humanos deben tener la posibilidad de tomar parte activa en el diseño de su propio futuro. La ciudadanía activa se necesita para asegurar una sociedad sostenible donde se oigan las voces de todos sin tener en cuenta la clase social, género, etnia, religión u orientación sexual. La esencia de la socialdemocracia es una amplia legitimidad basada en las personas. Sólo la sociedad que respeta los derechos humanos tiene la capacidad de combatir las amenazas contra estos valores. La IUSY reconoce la libertad de asociación, de expresión y la libertad de prensa. La democracia para nosotras/os no representa sólo el derecho a votar sino el derecho a participar, a ser igual y a tomar parte en la determinación del curso de la historia.
Nuestras respuestas
La tarea principal con la que se enfrentarán las relaciones internacionales en el futuro será la de construir y consolidar la confianza en la política y de prevenir su erosión. La confianza es la base de acción política y social; es el verdadero y mutuo “pacto de seguridad”. Ciertamente la confianza no puede ser ciega, por lo que siempre se corre un riesgo y siempre hay una posibilidad de desilusión. Pero en vista de la complejidad creciente de las relaciones internacionales, de las diversas susceptibilidades y de las potenciales amenazas que conllevan, la única manera de construir las instituciones y estructuras necesarias para solucionar los problemas globales es la de tomar el camino difícil del establecimiento de la confianza a todos los niveles de la política. Por lo tanto, la mejor manera de establecer confianza es por la integración en vez de la exclusión; construyendo puentes en vez de fronteras; fomentando los bienes comunes en vez de los intereses especiales - sea religiosos, étnicos o económicos; por la socialdemocracia; dando preferencia a las acciones civiles de prevención en vez de a los enfoques reaccionarios; y entrando en el discurso político abierto en vez de intentar de evitar el debate.
En un mundo que se está volviendo cada vez más oscuro, en que las fronteras entre las políticas interiores y exteriores se están diluyendo y los problemas y acciones políticas mundiales son interdependientes y están entrelazados, se considera de esencial necesidad construir redes basadas en la confianza, a todos los niveles políticos donde esto sea posible a fin de reducir la complejidad y de facilitar la acción común. Esto se puede lograr con más sostenibilidad, estabilizando y construyendo organizaciones internacionales eficaces, que reducirán la falta de confianza y la enajenación y en las que las asociaciones están basadas en reglas. En el principio del orden del día está el regreso de los EEUU a las estructuras mundiales multilaterales, la integración de los grandes países emergentes, el reforzamiento de la ONU, y la construcción de instituciones completas en las áreas proclives al conflicto – por ejemplo, el sector de la energía – que actualmente faltan.
Pero la capacidad de enfrentarse con los retos globales, en todas sus manifestaciones, supondría que todos los actores relevantes y progresistas para cuales esto sea posible tomen parte en las redes políticas relevantes. Por lo tanto se deben construir puentes sobre todo entre los gobiernos, los sindicatos, y las ONGs, entre las empresas, las iglesias y las sociedades. Lo que necesitamos ahora es el Diálogo de Civilizaciones.
Los debates sobre la seguridad en los últimos años han encubierto el dilema del desarrollo global, es decir se prestó más atencíon a las causas de las guerras que a las condiciones para la paz. Pero las líneas globales del conflicto siguen estando definidas por el desarrollo y el subdesarrollo, la integración económica y la exclusión social, la participación y la falta del poder político. Los recientes desarrollos en los países emergentes - proceso que al mismo tiempo resulta de la introducción de los recién llegados - lo hará mas difícil para los ganadores de la globalización, los países industrializados. Su propio modelo de desarrollo se está volviendo contra ellos mismos en forma de creciente competencia por los bienes y las materias, pero también en la forma de la crisis del clima y de otras amenazas. Los problemas del desarrollo, en este sentido, ya no son sólo problemas del sur. Esto podrá llevarnos gradualmente a la comprensión de que el desarrollo global ya no deberá existir sin la implementación de un nuevo modelo al desarrollo. Aparte de la reducción de pobreza, las políticas del desarrollo tienen que actuar sobre todo con el fin de pacificar los conflictos, de promover el imperio de la ley, de establecer la justicia distributiva y de preparar el terreno para la participación política. Pero lo que se necesita - en el sentido de una política estructural global - es la voluntad de intervenir sin vacilación en las condiciones dominantes de la economía global, y también en las nuevas directrices de las instituciones más relevantes.
Finalmente, debemos empezar a discutir e implementar un “nuevo modelo de prosperidad”, uno que se pueda globalizar, pero sin llevar a desastres ecológicos. La dominación de los mercados especuladores en combinación con los sistemas financieros sin regulación han llevado a políticas insostenibles, fundadas en el dinero que crece del dinero en vez de un crecimiento económico verdadero. El desplome de las políticas neoliberales representa dos retos específicos para superar. En primer lugar, las respuestas a la crisis no deben repetir los mismos antiguos conceptos mal fundados, y en segundo, su desplome no llevará necesariamente al refuerzo de las políticas progresistas, sino podrá facilitar el surgimiento de políticas de la extrema derecha a causa del miedo y la marginalización. Para el movimiento global socialdemócrata, la época actual representa un momento de definición, en que las prioridades y alternativas verdaderas deben ponerse en el centro de la agenda política. Esta no es una época de cambios sino el cambio de una época y las preocupaciones financieras, económicas, sociales y medioambientales deben de integrarse en un concepto político progresista, poniendo a las personas en primer lugar. El Movimiento Socialista, por lo tanto, se dedica al desarrollo de una visión global de la responsabilidad, la política y la regulación que ya no sería dirigida hacia la privatización continuada de ganancias y a la socialización de las pérdidas, y que restablecería la confianza de las/os ciudadanas/os con una gobernanza financiera transparente y sostenible a fin de incluir el establecimiento de una Organización Mundial de Finanzas legítima.
Las democracias son, entre sí, mas pacíficas, abiertas y de confianza. Sin embargo, tenemos que entender las democracias como un ideal para cuyo fortalecimiento luchamos y no como un fenómeno constante. La mayoría de los países del Mundo dependen política y económicamente de la colaboración, y por lo tanto la democratización es uno de los objetivos centrales de la política internacional. Tenemos que entender la democratización como un proceso de base iniciado y no como un proceso impuesto por fuerzas externas, como un proceso iniciado por la sociedad civil y no por las élites políticas. Pero aún con el éxito de la democratización en las últimas décadas, todavía existe el peligro que el siglo XXI pueda introducir una nueva época del autoritarianismo. La expansión del capitalismo liberal está empujando a las sociedades a introducir las reformas del mercado, sin comprometerse las formas de regulación democráticas.
Las democracias en el mundo deben combinar sus fuerzas actuales - por ejemplo, en la construcción de instituciones - enfocándose en la mejora de la situación social en los países en cuestión (por ejemplo, en cuanto al acceso justo al mercado) y también esforzándose para desarrollar las estructuras de la sociedad civil. Por cierto tendrá razón no sobrecargar la estratégia ideológicamente y también desarrollar medidas para tratar a los estados autoritarios, pero este tipo de política debe de generar al mismo tiempo la presión necesaria para introducir la transformación. En consonancia, esas relaciones deben, más que al presente, estar sujetadas a condiciones, y esto también incluye la construcción de un régimen de sanciones precisas dentro del marco de las organizaciones internacionales.
La política de seguridad más eficaz, sostenible y viable sigue siendo una gestión preventiva de conflictos que tiene sus raíces en el multilateralismo. Ninguno de los retos centrales de la seguridad de hoy se puede resolver por medios del ejército, y el componente del ejército debe jugar el papel mas pequeño en cada uno de los problemas relacionados con la seguridad: las estratégias con mejor posibilidad de éxito a medio plazo incluyen la diplomacia y los regimenes globales relacionados con el desarme, la policía, la educación y la política social en cuanto al terrorismo, y a la construcción del estado sostenible en los casos referentes a conflictos regionales. En los próximos años, el desarrollo adicional de la cultura de prevención debe incluir esfuerzos por fortalecer los regímenes de control de armas, la revitalización de la ONU en su rol del mediador clave para el mundo en cuanto a conflictos, la introducción de la presión pacífica hacia la transformación en los países autócratas y en proceso de crisis, y el desarrollo adicional de la estructura internacional de prevención de crisis.
Nuestros Socios en Solidaridad
El movimiento socialista siempre ha tenido vínculos fuertes con la sociedad civil, los sindicatos y las organizaciones no-gubernamentales. Juntos hemos logrado de realizar objetivos y de establecer criterios y estándares obreros en el mundo. Hoy en día tenemos que fortalecer nuestras relaciones con los sindicatos y otras organizaciones de solidaridad. Los movimientos sociales tienen que unirse en colaboración. A fin de alcanzar todos los objetivos que hemos proyectado, tenemos que trabajar juntos. Cuanto más amplias sean nuestras alianzas, con más conciencia y apoyo podemos contar. También tenemos que construir alianzas con los actores globales en la política mundial, como por ejemplo la ONU y la OIT. Sólo trabajando en conjunto tendremos la posibilidad de crear la agenda, y de demostrar nuestras posturas progresistas y socialistas. La IUSY tiene que llegar a ser un actor global, a fin de poder influenciar la gobernanza global actual, volviéndola más transparente, más democrática y más eficaz.
La lucha por los derechos fundamentales globales de los trabajadores - Por los desafíos de la globalización los estándares internacionales se han vuelto más importantes que nunca. Los elementos más fundamentales del estado de derecho en la economía de mercado, como por ejemplo el respecto de contratos y el reconocimiento del derecho a propriedad, a menudo no son accesibles para los asalariados ni para los autónomos en la economía informal. El respeto de los estándares internacionales de trabajo es obviamente fundamental para el logro de un trabajo digno para todas/os. En la gobernanza de los mercados de trabajo los derechos fundamentales son a menudo ignorados.
Luchando para los derechos globales de trabajadores debemos asegurar a los jóvenes el derecho a un sueldo digno, la transición sin problemas de la escuela al trabajo, acceso a la educación gratuita, permaneciendo libres a la explotación, sobre todo del trabajo de menores, del trabajo forzado y de la discriminación. Tenemos que asegurar la libertad de asociación y derecho de reunión al movimiento de trabajadores así que los asuntos y las necesidades de los trabajadores se puedan articular. En la lucha para los derechos globales de trabajadores debemos de resforzar el movimiento sindical en nuestros países para que se puedan proteger las/os trabajadores y proporcionar la educación como el objetivo principal donde sea necesario, asegurar que las/os trabajadoras/es sean conscientes de sus derechos.
Todos los gobiernos y empresas deben respectar los Derechos Universales de los Trabajadores en todos los niveles, sea a nivel local, nacional, regional o internacional. Gobiernos y empresas deben de asumir la responsabilidad para todas las formas de explotación de trabajadores. Esto debe realizarse en base a legislaciones nacionales, en la Organización Internacional del Trabajo y en otros cuerpos internacionales. Tenemos que respaldar nuestros movimientos sindicales y de trabajar en colaboración con ellos para exponer a los que están violando los derechos de trabajadores.
Fortalecimiento de la colaboración dentro del movimiento socialista - La IUSY cree firmemente que la fuerte colaboración y asociación dentro de los socialistas y los socialdemócratas a nivel regional e internacional es esencial. También reconocemos el potencial de estas asociaciones y la necesidad de la colaboración sistemática a fin de profundizarlo.
Sin embargo, tal acción coordinada se puede solidificar sólo si nuestros socios en el proceso son fuertes y audaces en sus intentos. A este fin, la IUSY cree firmamente que la Internacional Socialista, como el “ principal imágen” de nuestro movimiento, tiene que pasar el proceso de reforma a fin de ser más relevante en el mundo actual globalizado. Sin esta reforma la IS se convertirá en una memoria débil de nuestro movimiento, la IUSY no puede permitir que la IS se vuelva irrelevante y se dedicará a respaldar plenamente todos los esfuerzos hacia la revitalización y rejuvenación la internacional.
La solidaridad internacional no se compone sólo de nuestros proyectos y de nuestros vínculos - si es ignorada por nuestra política internacional, si la pasamos por alto en nuestros posicionamientos, tratos, negociaiones y juegos - no seremos mejor que los movimientos políticos a los que nos estamos oponiendo.
El futuro del movimiento socialista insta a un liderazgo - en esta época de crisis y oportunidad. Los neo-liberales del mundo han provocado problemas. Sin embargo continuan con la promoción de su agenda más agresivamante. No somos la única alternativa por automatismo. Tenemos que debatir sobre las alternativas dentro de nuestros partidos y con nuestros socios. Y no existe una única ideología ni un único camino para nosotras/os a seguir. Cada país se adapta a su propia realidad. Pero ahora tenemos una gran oportunidad para que los próximos 100 años sean años de socialismo democrático y de socialdemocracia. La Juventud puede ser agente del Cambio si hacemos esfuerzos para reconstruir nuestro poder más fuerte de convicción. El Poder de la Solidaridad Internacional.
Vamos a dejar de hablar sólo de nuestros principios de manera abstracta, vamos a vivirlos, a respirarlos, vamos a defenderlos a todos los niveles.
Por eso la IUSY hace todo por cambiar el mundo.